Peripecias baladíes

06 enero 2007

Metá-xtasis de las gabardinas (parte 7)

M se estremeció otra vez en el corte de la noche... De nuevo ese sueño, esa imagen, ese dolor agudo que le retorcía poco a poco el corazón... La veía sonriendo bajo una tarde de otoño, en un parque..., con pequeños rayos de luz intentando abrirse paso entre las copas del Cupressus sempervirens... Una mirada, un destello... olor a amor... color de nostalgia... ebullición de envidia... muerte sentimental... No podía soportar que fueran cogidos de la mano... [3 segundos] Se despertó como siempre... Su peor pesadilla no era el miedo en sí mismo, si no el miedo a...

-Tomaré un vaso de agua- . Pensó. -Sí... H2O en estado puro.... Esa curiosa molécula triatómica...- Normalmente, esto no aliviaba ni muchísimo menos a M. Al contrario. Él tenía la maravillosa complejidad de relacionarlo todo con todo, de buscar modelos... de perderse en el ultra-mundo... de divagar sobre lo material... de... [2 segundos]... Pero al final la gran realidad acariciaba su rostro y acababa llorando fugaz e intensamente; y toda esa parafernalia acababa en una grandiosa descarga musical sobre el primer instrumento que yaciera más cercano al tornado... Una canalización directa de arte, desde su suburbio interior.

Por todo esto, le hacía sentir bien de vez en cuando pensar en el suicidio. - Soy cobarde, hasta para intentarlo-. Se decía. Pero la verdad, es que le relajaba pensar que tenía esa posibilidad y que podía recurrir a ella cuando quisiera... Era genial tener el control de su propia vida, de su destino, de su sino... A menudo había leído en infinidad de sitios lo del "egoísmo" por parte del suicida y tantas otras cosas... Sin embargo, él se preguntaba el porqué debería estar sufriendo por el amor que otros le tuvieran... Al fin y al cabo, eso era precisamente lo que no hacía D, y mira lo feliz que se la veía. Con lo cual, la decisión no dejaba lugar a dudas... Otra cosa no menos destacable era que también le gustaba imaginarse la vida sin él... Siempre había un montón de preguntas que le pinchaban sin cesar... ¿Lloraría mucho la gente en el entierro? ¿Qué dirían de él en la misa? ¿Cuánta gente iría a despedirlo? ¿Y sus cosas? ¿Que pasaría con sus cosas más queridas? Sus cartas... sus diarios... los archivos de su disco duro... sus secretos más íntimos... ¿Quién los reclamaría? -Si pudiera ver todo eso después de mi muerte...-. Pensaba... Sin embargo, lo más notable de todo esto era que hacía ya tanto tiempo que no veía a D, (desde el famoso portazo atemporal), que realmente, no sabía si la amaba; si ella sabía que él no sabía si la amaba; o si ambos sabían que ninguno de los dos sabían si se amaban.... Una línea entre dos tierras [nunca fue tan breve una despedida...] débilmente trazada por su lado más humano... [reflexionando] ... Entonces... Si no estaba verdaderamente tan mal, ¿para qué todo este rollo del suicidio? ... -pufff, no sé... Para darle emoción a la historia quizás...- [palabra suspendida]...

Una de las cosas que más le molestaban de ella, era cuando quería decirle algo importante... Siempre era demasiado vergonzoso para expresar con claridad sus sentimientos, así que su "técnica" era dar miles de vueltas para intentar que comprendiera sus intenciones... Por supuesto, hacerla sentir un poco culpable antes de abrirse completamente era una de sus mejores especialidades.... ¡Pero! ¡Ojo! A ésto, la inteligente D respondía con un llanto desgarrador, que despertaba en M un instinto protector y devolvía el control a D. En esos momentos él sólo vivía para ella, y ya fuera lo más bello de la existencia lo que M quisiera decir, que todo se quedaba en la nada... en la oscuridad... en su materia gris... Algo se perdía como un ligero y suave soplo en el viento...

¿Hasta cuando podría soportar más el no decirle la verdad? Esa verdad que giraba una y otra vez por su alma, atrapándolo sin cesar, consumiéndolo vorazmente, atropellándolo por sorpresa... [3 segundos] ...

... ¿Nunca? ...